Las termas, frente al Portichol
Llegamos también a la entrada de la cueva donde se puede salir al exterior, como a una isla de agua en medio de otra isla de tierra. Como nos esperaba otra inmersión decidimos no salir al exterior. Fue divertido pues esta misma inmersión la había hecho con José Luis, Luis y Pepe. Como ha cambiado mi visión del fondo del mar y la forma de disfrutar cada inmersión. De todas formas fue grato recordar dicho momento. Besos a los tres.
Para finalizar hicimos una nueva inmersión por la parte de atrás del cabo San Martín. Fue divertida y una experiencia, por cuestiones ajenas se me vació casi un quinto de la botella. Por tanto bucee con una botella de 10 pero con un poco más de 150 (sobre 200). Asustada e intentando controlar mi respiración (quizás por eso consumí más) hubo un momento que me quede en reserva. Y María José que es casi una profesional me ofreció su regulador de reserva, hasta que ella también entro en reserva y decidimos empezar a salir. Estuvo bien, porque la vuelta nos permitió ir disminuyendo la profundidad de forma paulatina.
Por tanto el tiempo de descompresión fue menor y casi habíamos llegado al barco. A penas unos 10 metros nos separaban de él.
Gracias María José fue una experiencia estupenda.