Posteriormente cojimos una senda local, de esas que se utilizaban antiguamente por los lugareños con las caballerías, estaba incluso empedrada a tramos.
La vegetación era tan exuberante, que incluso nuestro guía, Raul iba con unas tijeras de podar para la matas que nos cortaban el paso.
A ratos dicha senda fue bastante empinada, tendría unos 400 metros de desnivel aproximadamente, hasta que llegamos a un cerro. La subida se convirtio en una fuerte bajada hasta un merendero en Alcudía de Veo, dónde el olor de las chuletas nos alegro los sentidos.
En esta población que cruzamos por su carretera hasta la entrada del puente al pueblo. Sin cruzarlo cojimos una extrecha senda que bordea el rio/barranco con cierta sensación de expuesto.
El primer trozo aunque era todo el rato subiendo era más o menos llevadero, pero a mitad de la misma se hizo bastante empinado.
Una vez arriba en los llamados organos de benitandús, nos hicimos las fotos de rigor en los organos y seguimos marcha hasta lo alto, para luego iniciar la fuerte bajada hasta Sueras.
Gracias a Jesús os puedo mostrar el pérfil. Mi GPS al principio se volvio loco y no lo grabó.
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